Artículo de opinión contra el Referéndum unilateral de Independencia

Entre mociones de censura impostadas y referéndums unilaterales va transcurriendo el tiempo, generando una y otra cierta hartura entre el normal de los mortales, y más aún desde la atalaya de la izquierda, donde ni una ni otra acabarán cambiando realidad alguna, aunque ambas iniciativas tengan en común mantener el “status quo” y cerrar el paso a alternativas posibles y que puedan significar cambios en el modelo social o cambios en el modelo de estado.

Si ya reflexionamos en su momento como el “derecho a decidir la independencia” a través de un referéndum acordado entonces, no estaba en la hoja de ruta de los federalistas, aún menos lo está hacerlo de manera unilateral ¡Y con la misma firmeza y rotundidad con que se plantea hay que rechazarlo!

No hay mayor síntoma de autoritarismo (Guardiola dixit) que la unilateralidad, no sólo frente al Estado con el que supuestamente se pretende pactar, sino frente a la mitad, al menos, del pueblo de Cataluña, al que se desprecia, se ningunea y se somete al autoritarismo sectario del único depositario de la verdad universal.

Pero por si para alguien tiene efectos negativos la unilateralidad es para aquellos que defendemos un Estado Federal unitario, igualitario, laico y republicano, porque no existe en el diccionario político concepto más antagónico con el federalismo que éste. Federalismo es sinónimo de pacto, acuerdo; unilateralismo de imposición y sectarismo.

Llama mucho la atención la posición de Podemos apoyándolo de facto, desde su falta de modelo de Estado y su adaptación camaleónica a los distintos territorios, aunque chirrien las contradicciones entre sí, y poco hay que decir del oportunismo soberanista de la EUiA de Nuet, convertido hoy en una plataforma para repartir recursos, y aquí al parecer hay muchos, pero que nada tiene que ver con su historia, ni la del PSUC y aún menos de la de la izquierda y su modelo social, la otra gran víctima del “process”.

Cierto que sólo dicotomías y silogismos simples caben en el populismo y por eso más allá de declaraciones ideológicas teóricas los fenómenos complejos no caben, y el federalismo lo es, como compleja es la propia realidad catalana y española.

Por agotamiento del contario no se llega a la independencia, se llega al hastío, a la frustración y a la desafección y con ellos se llevara los proyectos que en la izquierda lo priorizaron sobre las necesidades de la mayoría social trabajadora.

Decía el título de una telenovela que “Los ricos también lloran”…. Y sobre todo cansan.

2 comentarios
  1. Jordi Palomares
    Jordi Palomares Dice:

    Estoy afiliado a EUiA y estoy sufriendo por la actitud quasi independentista de Nuet. No entiendo porque Garzón no hace algo. En Catalunya en Comú se aprobó con el 59,6% la línea soberanista contra el 40,4% nuestro que aducía que el apoyo al nacionalismo no era el camino de la izquierda; es decir a punto de partirse el partido en dos, y yo a punto de de irme del partido después de antos años.

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    • Antonio
      Antonio Dice:

      Mi sincera opinión personal: Soy de izquierdas desde mi nacimiento, y ya hace mucho de esto. No soy catalán nativo, pero llevo más de 50 años en Cataluña, mis hojos y nietos son catalanes nativos todos. Yo voté independentismo, aunque la realidad es que me daba igual que me administren desde Madrid que desde Barcelona. Pero estoy de dictadores hasta las mismas narices, un gobierno central heredero de Franco y un Rey heredero de su `padre que fue educado e impuesto por el mismísimo Caudillo. Por tanto mi voto ha sido dirigido a una Cataluña republicana, y de izquierdas.

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