El Derecho a Decidir…. La Independencia!

Es obvio que la democracia es un sistema político que tiene marcos institucionales, que tiene valores y que tiene derechos y deberes inherentes. De todo ello, es el marco institucional el único cambiante, los valores permanecen y los derechos en todo caso se amplían y se ejercen. Por tanto la democracia es una identidad política primaria, a la que nos sumamos todos aquellos y aquellas que nos identificamos con sus valores, con sus derechos, y estamos en el marco institucional que la regula, aunque queramos cambiarlo o superarlo. La democracia sólo se cambia con democracia, primer axioma.

Como consecuencia todas las acciones que rompen esta tesis como la “declaración unilateral de independencia” no se pueden realizar en nombre de la democracia, así como en nombre de ellas hay que respetar todos aquellos proyectos políticos democráticos y sobre todo respetar a las minorías y al diferente, porque ambos forman parte de los valores democráticos.

En democracia, pues, todo se decide, todo se plantea y todos los debates son legítimos, pero para que tengan consecuencias políticas y jurídicas, se tiene que operar en el marco institucional existente aún cuando éste se quiera cambiar. Es decir los pasos institucionales de la democracia tienen que ser previsibles, segundo axioma.

Con estas premisas en el debate catalán, los federalistas catalanes y del conjunto del estado, estamos es una clara desventaja y maniatados políticamente. El federalismo se contrapone a lo binario, y aquí es donde estamos: La respuesta a la secesión es el inmovilismo, para que se incrementen los independentistas en un sitio y los inmovilistas en otro.

El federalismo no sólo es un modelo de Estado, el federalismo es una técnica política para llegar a él, es por tanto también el camino, pero el derecho a decidir la independencia no está en la ruta federalista, sino en quienes lideran esa Cataluña en blanco y negro. Cuando se concreta el “derecho a decidir la independencia” destroza a los federalistas, los invisibiliza y hace que lo que hoy es mayoría en todas las encuestas y la única salida real al conflicto de Estado, no esté ni en el debate, ni en las normas.

Un referéndum de autodeterminación, como si Cataluña fuese una colonia (en todo caso sería metrópoli), obliga a los federalistas a votar no, para seguir unidos, o incluso, los más confusos a votar sí, para cambiar y seguir desde ahí planteando el pacto federal.

Por eso los federalistas catalanes y del resto de Estado, estamos obligados y necesitamos construir una hoja de ruta propia y al margen de banderías políticas.

Por último el federalismo es pacto, y en los pactos, la izquierda junto al modelo territorial, tiene que poner el modelo social, los derechos y valores, para someter al pueblo soberano el resultado. El independentismo y el inmovilismo, por el contrario, tapa el conflicto social, tapa la corrupción, tapa los recortes…. Y acaba tapando la DEMOCRACIA, tercer axioma.

Puede ser válido el “derecho a decidir…la independencia? Puede serlo si fuese una posición mayoritaria entre las fuerzas políticas catalanas, (hoy no lo es) si fuese producto de un pacto con el Estado o en el Parlamento español, si en este pacto se concreta el censo, la campaña, la pregunta clara y sin ambigüedad y la mayoría cualificada necesaria para ejercer la secesión.

Colectivo Itaca

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